Fundación Vipassana, A. C.

La Fundación Vipassana es una asociación civil sin fines de lucro, que se sostiene gracias a los donativos de los practicantes y de personas simpatizantes.

Queremos compartir contigo nuestro anhelo de seguir adelante en el proceso de desarrollo del camino espiritual, el camino que conduce a una integración armoniosa entre la mente y el cuerpo, entre la conciencia y la paz interior.

La Fundación Vipassana ha recorrido un camino de veinte años en México impartiendo la práctica espiritual que el Buda señaló como el remedio eficaz para sanar la Mente. A través de esta práctica meditativa cruzamos de la orilla del sufrimiento a la de la paz. Nos guía tenazmente hacia la Sabiduría y, en este camino, nuestra consciencia se fortalece con amor, comprensión, esfuerzo y energía.

Por ello, nos hemos propuesto adquirir un espacio más amplio para seguir transmitiendo las Enseñanzas del Buda y poder compartir con un mayor número de personas el Sendero hacia una Consciencia Sana.

Este inmueble nos permitirá en lo sucesivo:

  • Tener la posibilidad de hospedar a los maestros que nos visiten.

  • Impartir conferencias y cursos de Budismo Theravada.

  • Promover en forma periódica Retiros de Meditación.

  • Tener una sala de meditación lo suficientemente amplia, que permitirá a los meditadores seguir teniendo la guía necesaria para su práctica.

  • Realizar  Ceremonias de Luna Llena.

  • Compartir los sutras o discursos del Buda.

  • Instalar una biblioteca que tenga al alcance de todos las Enseñanzas del Buda.

  • Además de una tienda-librería que ayude a solventar los gastos del inmueble.
Contáctanos, tu ayuda puede ser tanto financiera, como en especie o a través de ayudarnos realizando labor de servicio.

La práctica de dana (dar) se reconoce universalmente como una de las virtudes humanas básicas, una cualidad que testifica la profundidad de nuestra humanidad y nuestra capacidad para trascendernos. En las enseñanzas del Buda, también la práctica de dar reclama un lugar de especial eminencia, un lugar que la hace única, siendo en un sentido el fundamento y la semilla del desarrollo espiritual.

El dar funciona en la disciplina budista en una capacidad diferente. No viene en el ápice del camino, como un factor constituyente del proceso de la iluminación, sino que sirve como base y preparación que sostiene y calladamente soporta el esfuerzo para liberar la mente de las impurezas.

La importancia de dar está subrayada por el lugar que el Buda le asigna en varios grupos de prácticas que él puso a sus seguidores. Además de aparecer como el primer tema en la exposición gradual del Darma (Enseñanza), también figura como el primero de los tres fundamentos de las obras meritorias (puññakiriyavatthu), como el primero de los cuatro medios para beneficiar a otros (sangahavatthu) y como la primera de las diez perfecciones (paramis).

Estas últimas son las sublimes virtudes que deben ser cultivadas por todos los aspirantes a la iluminación, y hasta el grado más excelso por aquellos que siguen el camino del Bodisatva apuntando a la suprema iluminación, el perfecto estado de Buda.

Cuando dana se practica por sí mismo, es una base de Karma meritorio o sano. Cuando se acompaña con la moralidad, la concentración y la introspección, lleva finalmente a la liberación del samsara, el ciclo de las existencias repetidas. Aún aquellos que están bien establecidos en el camino de la emancipación continúan practicando el dar puesto que conduce a la riqueza (abundancia, bienestar), la belleza y el placer en las vidas restantes.

Los Bodisatvas completan la perfección dar (danaparami) al grado último, donando alegremente sus miembros y sus propias vidas para ayudar a otros seres.

"El abandono del mal.
El cultivo del bien
y la purificación de la mente:
tal es la enseñanza de los Budas".


                               Dhammapada, 183.
¡QUE TODOS LOS SERES SEAN FELICES!