Agradecimiento

A todos los miembros de la Sanga de Casa de Meditación Vipassana

La práctica de dana (dar) se reconoce universalmente como una de las virtudes humanas básicas, una cualidad que testifica la profundidad de nuestra humanidad y nuestra capacidad para trascendernos. En las enseñanzas del Buda, también la práctica de dar reclama un lugar de especial eminencia, un lugar que la hace única, siendo en un sentido el fundamento y la semilla del desarrollo espiritual.

El dar funciona en la disciplina budista en una capacidad diferente. No viene en el ápice del camino, como un factor constituyente del proceso de la iluminación, sino que sirve como base y preparación que sostiene y calladamente soporta el esfuerzo para liberar la mente de las impurezas.

La importancia de dar está subrayada por el lugar que el Buda le asigna en varios grupos de prácticas que él puso a sus seguidores. Además de aparecer como el primer tema en la exposición gradual del Darma (Enseñanza), también figura como el primero de los tres fundamentos de las obras meritorias (puññakiriyavatthu), como el primero de los cuatro medios para beneficiar a otros (sangahavatthu) y como la primera de las diez perfecciones (paramis).

Estas últimas son las sublimes virtudes que deben ser cultivadas por todos los aspirantes a la iluminación, y hasta el grado más excelso por aquellos que siguen el camino del Bodisatva apuntando a la suprema iluminación, el perfecto estado de Buda.

Cuando dana se practica por sí mismo, es una base de Karma meritorio o sano. Cuando se acompaña con la moralidad, la concentración y la introspección, lleva finalmente a la liberación del samsara, el ciclo de las existencias repetidas. Aún aquellos que están bien establecidos en el camino de la emancipación continúan practicando el dar puesto que conduce a la riqueza (abundancia, bienestar), la belleza y el placer en las vidas restantes.

Los Bodisatvas completan la perfección de dar (danaparami) al grado último, donando alegremente sus miembros y sus propias vidas para ayudar a otros seres.

Quiero decirles que el esfuerzo y compromiso que todos ustedes, la Sanga, ha venido realizando, es parte de una voluntad que nace de la confianza y de la certeza de ser parte de un proyecto interior que da frutos sin distinción y sin fronteras. Juntos nos hemos embarcado en la aventura de trabajar no sólo en nosotros mismos a través de la práctica, sino además poniendo la intención de que esta medicina llegue a más y más seres. El trabajo de servicio ha sido un constante ir más allá de nuestros límites, nos hemos visto realizando esfuerzos cotidianos para que esta Casa de Meditación sea un verdadero hogar para las Enseñanzas y la Práctica.

Cada uno de nosotros es parte del engranaje del vehículo que transporta la medicina, el consuelo, y la certeza de que a través del camino de Introspección, el ser humano será capaz de sanar el dolor de la existencia.

Somos un grupo una Sanga que ha ido desarrollando una consciencia a favor de una forma de vida más profunda, eso como consecuencia, ha ido tocando nuestros corazones para abrirlos y comprender que dar es nuestra más importante forma de vida.

En esta Sanga el trabajo de grupo ha ido posibilitando un mayor acercamiento y un mayor beneficio a miles personas.

A lo largo de veinte años han sido muchas las personas que de distintas formas han dado servicio a favor de la expansión del Darma. Algunos con donativos, otros con entrega de tiempo y esfuerzo. Gracias a la labor de todos, hoy la Casa de Meditación Vipassana es un espacio desde donde el desarrollo espiritual ha podido germinar a favor de las personas, la sociedad y un futuro con mayor consciencia y libertad.

Con las siguientes palabras el Buda garantiza la cualidad emancipadora de su doctrina:

"Así como en el gran océano existe solamente un sabor: el sabor de la sal, así en esta doctrina y disciplina (dhammavinaya) existe solamente un sabor:
el sabor de la libertad".

Gracias otra vez. Desde el corazón les doy las gracias a todas las personas que han sido parte de este llamado a conseguir la libertad de los seres, a transformar la ignorancia en sabiduría, el sufrimiento en paz.

Anumodana.

¡Que todos los seres se liberen del sufrimiento!

Chakkaratani (Vicky Gurza)